La Creciente Marea
"Este discurso ha llegado a su fin, Ciandra. Ya no quedan palabras entre nosotras." Las palabras de Nuhmudira, cargadas con veneno, hirieron a Ciandra profundamente.
"Yo solo -" Nuhmudira miro fijamente a la joven. Ciandra se sintió obligada a permanecer en silencio, pero termino su oración. "Yo solo he continuado su trabajo."
"Tu no has hecho tal cosa." Las palabras se sintieron como un martillo en un yunque, cada palabra dicho con propósito y acentuada. Los ojos de Nuhmudira se oscurecieron. "Te has vuelto hacia él. Una y otra vez, has acudido a él. ¿Por qué?" Camino hacia Ciandra. "Se sienta solo en su torre, entrometiéndose con nosotros solo cuando sirve a su propósito. Nos ha mentido y usado y aun así acudes a él, no a tu mentor, tu maestra, tu amiga." Pausó brevemente. "Dime Ciandra, ¿Puedes explicar por qué has acudido a Asheron? ¿Puedes decirme cuando fue la primera vez que fuiste a verlo? ¿Cuándo fue que lo buscaste para entendimiento e iluminación?" Ciandra buscó en su mente por las respuestas. "Sí, eso es correcto Ciandra, el te busco primero."
"¿Como pudiste -" Ciandra empezó a preguntar.
"¿Ahora deseas acudir a mi por respuestas, estudiante?" Le indico a Ciandra marcharse. "La molestia de verte en el Consejo de Elysa es lo máximo que tolerare. No me vuelvas a buscar, niña."
Ciandra retrocedió. Trato de encontrar los ojos de Nuhmudira pero su Antigua maestra ya cruzaba la habitación hacia un escritorio. Se volteo, abrió la puerta de la cabaña, y salió hacia la noche.
"¿Es ella la siguiente, entonces?" La voz vino de las sombras. Un hombre, ni alto ni ancho, estaba ahí. Sus concentrado ojos brillaban a la luz de las velas.
"No. Aun es útil para mi." Nuhmudira se sentó en su escritorio. "Y también lucha por las mismas metas que yo. Sus esfuerzos hasta ahora han sido remarcables, y lidera el Arcanum bien en mi ausencia. Pienso que Ciandra se debe quedar, pienso que tendrá un uso en el futuro."
*****
"¿Sentiste eso?" Anton pregunto a Gent, que estaba sentado del otro lado de la mesa. Ellos estaban en Eastham, compartiendo una ronda de cervezas, Mientras Gent trabajaba en añadir a su armadura una gran cantidad de bienes recolectados.
"¿Sentir qué?" Gent pregunto, medio poniendo atención.
"Temblor," Anton respondió y mirando hacia el proyecto en el que Gent trabajaba.
"¿Temblor, qué es eso?" Gent soltó mas gemas hacia su ust y las pulverizo.
"Cuando la tierra se mueve, ¿tu sabes?" Anton sonrió desdeñosamente y tomo un trago de su cerveza.
"¿La tierra se movió justo ahora?" Gent sacudió el saco y se aseguro que estuviera lleno.
"¿También lo sentiste, entonces?" pregunto Anton tragando con dificultad.
"¿Sentir que?" Gent respondió, mirando a su amigo.
"Temblor." Anton coloco el taro de cerveza en la mesa y agarro un pedazo de pan.
"¿Quieres decir como cuando la tierra se mueve?" Gent se alejo de su armadura y miro a su amigo sobre el hombro.
"Si," Anton asintió en confirmación.
"Tu me acabas de decir que un temblor es cuando la tierra se mueve." Gent se encogió de hombros y volteo hacia su armadura, colocándola sobre la mesa y acomodando un taburete en ella.
"Sí. ¿Entonces si lo sentiste?" Anton pregunto con la boca llena.
"¿Qué? ¿Un temblor?" Gent pregunto mientras pulía su armadura y preparándola para el muy importante intento de mejorar los preciosos metales.
"Si," Anton respondió, cada vez más frustrado.
"Bueno sentí un movimiento, pero creí que solo era yo tratando de mejorar esta armadura. No es fácil sabes, un movimiento equivocado y -" Su respuesta fue cortada por el nuevo movimiento de tierra, tirando a ambos al suelo. En el proceso la armadura se rajo y rompió.
"¡Diantres! Sentí eso. Mira mi armadura." Gent se inclino para recoger las piezas, y miro a Anton, cuya oreja estaba fija en el suelo. "¿Que haces?"
"Escuchando," Anton respondió, callándolo.
"¿Escuchando que?" Gent se agacho hacia su amigo.
"No sé todavía. Pero suena como que algo se mueve; excava." Levanto su oreja del suelo y miro a su amigo con los ojos muy abiertos. "No algo... miles de algo."






