Here it is, the new teaser in Spanish =P Titled "Aquello que es nuestro", Enjoy.
Hubo un agudo crujido cuando su mazo golpeó el caparazón del Olthoi y la criatura cayo en una rodilla. Mientras luchaba por pararse, Madison levanto su mazo para golpear el cráneo del Olthoi. Fue incapaz de desviar el golpe con sus pinzas, y su mazo resquebrajo el exoesqueleto de la criatura. El insecto soltó un aullido moribundo y dejo de luchar.
Su compañero, Gruvlin, miro sobre la criatura que ocupadamente despojaba de sus tesoros. "¿Alguna vez pensaste que lo verías?" Él preguntó.
Ella y Gruvlin habían sido despachados por su majestad para determinar si los rumores filtrándose de criaturas migrando eran verdad. El numero de Olthoi que habían encontrado eran todas las pruebas que Madison necesitaba para probar que al menos algunas historias eran verdad. Sin embargo la pregunta del porqué seguía sin ser respondida.
"No," Madison dijo cansada, su voz cargada con peso. En cada dirección ella oía chillidos y veía las garras de los Olthoi. "Esto no tiene sentido, Gruvlin."
"Con sentido o no, es verdad." Gruvlin sonrió mientras sostenía un collar con un gran ópalo de fuego incrustado. Metió el collar en un paquete, se inclino hacia el cadáver otra vez, y saco una llave de las entrañas de la criatura. Después de limpiarla de icor, la inserto en un anillo que había sacado de su paquete.
Lentamente se levanto y dijo, "Hay que continuar nuestra patrulla."
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"¿Una invasión?" Marvus comprimió la barra de agarre de su escudo mas fuerte. "¡Bien, déjalos venir! Derramaremos su sangre en el campo de batalla este día." Rió. "El Coro de Magos sigue sin saber sobre nuestro nuevo armamento. Ellos al fin sentirán la mordida de mi espada mientras corro a través de sus ríos de fuego y ácido conjurado."
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Mientras se rascaba su barba, Asheron continuo, "Veras Ciandra, esta isla fue alguna vez un lugar de descanso para los regentes Yalain, aunque ya estaba hundida en historia y cubierta en un gran numero de misterios que tu gente aun esta descubriendo."
Asheron había arribado al Templo del Olvido el día anterior y le había preguntado a Ciandra si lo podía guiar. Él estaba alegre y jovial, mas que la ultima vez que lo había visto. Ahora, mientras él miraba hacia las esquinas y inhalaba el aire pesado con polen, casi le parecía a ella que un peso había sido levantado de sus hombros.
"Han pasado centurias desde que vi por ultima vez este lugar. Poco ha cambiado, no mas que las bañeras son menos profundas y las fumarolas de vapor están llenas de los antiguos cuidadores vueltos asaltantes." Pauso por un momento, y se volvió hacia ella. "Algún día, yo planeo juntar a tantos golems como pueda y los voy a reparar." Luego una sonrisa irónica cruzó su cara. "Aunque hay otros asuntos, supongo."
Luego volteo hacia uno de los libreros en la pared. "Ah, las memorias de este lugar. Creo que nunca hallamos la fuente de la magia de este lugar. Claro teníamos nuestras especulaciones, pero nunca se descubrió nada. Estas fuentes solían rejuvenecer a mi raza. Nos sentíamos mas jóvenes por estar aquí aunque fueran solo unos momentos, como si nos hubiéramos bañado en la potencia de lo mismísimo de lo que creo todo lo que hay aquí."
Volteo hacia Ciandra una vez más. "No me sorprendería que tus descubrimientos aquí hubieran empezado un proceso que abriría sus cuerpos y mentes a conocimientos y habilidades más grandes." Sus ojos voltearon, y parecía estar mirando hacia la distancia. "Claro, nunca hay nada que no venga con un precio. Me pregunto cuál será el precio."
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Los pensamientos de Aerbax aparecieron en la mente del Maestro. "Ahora, sujeto, tu serás expuesto a la fuente de energía por un tiempo. Si todo sale bien, tu serás mejorado como los Títeres antes que tu han sido. ¿Estas preparado?" La respuesta afirmativa del Maestro vino rápidamente.
"Títere, deja que la exposición empiece," Aerbax comandó.
La losa flotante se acerco cada vez mas y más cerca a la mancha de oscuridad flotando en una esquina de la habitación hasta que finalmente chispas de negro puro salieran de la oscuridad. Las chispas infiltraron el manto del Maestro, y Aerbax pudo ver el color violeta del manto cambiar. Mientras el color cambiaba de marrón oscuro y luego a morado azulado de la medianoche, un estruendoso chillido rompió a través de la habitación. Finalmente el chillido paro, y Títere jaló la losa de regreso de la oscuridad y soltó al sujeto.
Aerbax asintió en satisfacción. Otro éxito.






